Este artículo fue redactado por profesionales médicos autorizados en Estados Unidos y traducido al español. Su contenido es únicamente informativo y no sustituye el asesoramiento médico profesional. Articulo original en ingles publicado el 2020-10-19.

Has estado registrando diligentemente tus tiras de LH, programando las relaciones sexuales en tu ventana fértil y confirmando la ovulación con tiras de BBT y PdG, pero aún no obtienes una prueba de embarazo positiva. Tal vez te preguntes qué está pasando con tu cuerpo y cuáles deberían ser tus próximos pasos para concebir.

Independientemente de si tus ciclos son regulares o irregulares, tras intentar concebir (TTC, por sus siglas en inglés) durante algunos ciclos, podrías comenzar a sentirte desanimada y frustrada, ¡pero debes saber que no estás sola!

Aquí tienes una nueva palabra para tu vocabulario: fecundabilidad, la probabilidad de lograr un embarazo dentro de un ciclo menstrual. La fecundabilidad de una mujer es de aproximadamente 20-25 % por ciclo, dependiendo de la edad. Las tasas más altas de fecundabilidad alcanzan su pico a los 25 años y disminuyen lentamente a partir de entonces. Es importante tener esta estadística en mente, ya que nos recuerda que pueden ser necesarios meses de constancia (de 4 meses hasta doce o más), según nuestra edad, para tener un embarazo exitoso. 

Pero quizás te preguntes: ¿qué puedes hacer mientras tanto? ¿Qué puedes empezar a investigar para asegurarte de que tu fertilidad esté intacta?

¡Empieza por el esperma!

Si llevas un tiempo intentando concebir (especialmente si han pasado más de 12 meses), es momento de hacerle una prueba al esperma de tu pareja. Un análisis de semen toma una muestra del eyaculado masculino y evalúa no solo la cantidad de espermatozoides («recuento espermático»), sino también su forma (morfología) y su capacidad para moverse correctamente (motilidad). Todos estos componentes de la salud del esperma afectan la fertilidad. No solo es necesario contar con suficiente semen, sino que los espermatozoides también deben tener una buena forma y poder desplazarse adecuadamente a través del cuello uterino hasta la parte superior del útero para fertilizar el óvulo.

Si has analizado el esperma de tu pareja en el pasado, o si ya tienen hijos, tu pareja podría sentirse exenta de esta prueba. Sin embargo, se recomienda volver a evaluar los niveles al menos cada 2 años, y muchos incluso recomiendan realizar no solo uno, sino dos análisis de semen en un periodo de 3 meses para obtener una imagen precisa de la fertilidad masculina.

El estilo de vida, las temperaturas elevadas, el estrés oxidativo, la terapia de reemplazo de testosterona y el consumo de marihuana pueden inhibir la calidad del esperma. Es importante descartar este punto cuando se tienen dificultades para concebir.

¡Habla con tu médico!

Quizás te resistas a agendar una cita, pero nunca es demasiado pronto para iniciar una conversación con tu médico sobre tu deseo de concebir. La mayoría de los doctores son receptivos a tus inquietudes reproductivas. Si no lo son, siempre es una buena idea buscar una segunda opinión cuando sientas que tus necesidades no están siendo atendidas.

Si tienes menos de 35 años, es posible que tu médico se muestre reticente a investigar más a fondo tus inquietudes reproductivas hasta que hayas estado intentando concebir por más de un año. Para quienes tienen más de 35 años, son 6 meses de intentos sin éxito. Sin embargo, ¡muchos están dispuestos a comenzar a investigar el panorama de salud desde el principio!

A menudo solicitan alguna combinación de los análisis que se enumeran a continuación. ¡Incluso puedes llevar esta lista a tu próxima cita!

Estudios de imagen: ¡echa un vistazo!

También es probable que quieran realizar algunos estudios de imagen para confirmar que no haya nada anatómico que impida que un óvulo se implante con éxito. Las adherencias, los miomas y los crecimientos endometriósicos pueden, potencialmente, impedir la implantación. Si has tenido infecciones de transmisión sexual, embarazos ectópicos o enfermedad inflamatoria pélvica en el pasado, los estudios de imagen son un paso clave para asegurarte de que no haya cicatrices que afecten tu fertilidad.

Ecografía:  Las ecografías utilizan ondas sonoras de alta frecuencia para crear una imagen. En casos de subfertilidad, suelen realizarse por vía transvaginal y externamente sobre la parte baja del abdomen. Los médicos pueden usarlas para obtener más información sobre el grosor endometrial, el número y tamaño de los folículos en los ovarios e incluso para observar la forma del útero.

Histerosalpingografía (HSG): Esta técnica consiste en un examen fluoroscópico del útero y las trompas de Falopio (los conductos que ayudan a transportar los óvulos desde el ovario hasta el útero). Se inyectará un material de contraste, o solución de «tinte», en tu útero y trompas de Falopio para asegurarse de que no haya obstrucciones a lo largo de la ruta por la que viaja el óvulo. Si hay obstrucciones en las trompas de Falopio, ¡este procedimiento a veces puede ayudar a abrirlas! 

¡No te rindas!

Aunque pueda ser frustrante no quedar embarazada tan rápido como esperabas, es fundamental que sigas rastreando y registrando toda la información de tu ciclo (tiras de LH, BBT, pruebas de PdG, MC, etc.) mientras inicias tu evaluación de fertilidad. Esto ayuda a mantener una visibilidad clara de lo que está haciendo tu ciclo y de cómo los cambios que comiences a implementar lo están afectando. Si tu proveedor de salud no se alinea con tus necesidades, nunca temas buscar una segunda, o tercera, opinión para asegurarte de que tus preocupaciones sean atendidas.

Aquí en Premom, hemos creado una base de datos con diferentes especialistas en fertilidad que pueden ofrecer información sobre cualquier necesidad de fertilidad. Si tienes dudas sobre a quién acudir y qué preguntar, ¡una consulta virtual con uno de nuestros médicos, enfermeras especializadas o doctores naturópatas podría ser justo lo que necesitas!

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